El amor sea sin fingimientoRomanos 12:9
El amor tiene un lugar importante en la epístola a los Romanos, con algunas de las expresiones más excelentes sobre el amor. En Romanos 5:8 vemos un AMOR INMERECIDO – “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Más adelante en Romanos 8:38-39 vemos un AMOR INVARIABLE E INTERMINABLE – “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Ese es el amor que Dios nos ha mostrado y que es completamente seguro. Ninguno de nosotros merecía este amor, ni Dios estaba obligado a amarnos, sin embargo, es una maravilla que Él quiso hacerlo. Cuando tenemos presente el gran amor de Dios hacia nosotros, esto debe movernos a manifestar esta misma clase de amor.
El amor de Dios es incondicional, sin embargo, ponemos muchas condiciones para nosotros mostrar amor. El amor de Dios es invariable, pero por cualquier cosa estamos dispuestos a dejar de amar. Así no debe ser con el creyente.
Nuestro amor debe ser sin fingimiento, incondicional, entregado, dispuesto a darlo todo. Esa es la clase de amor que hemos recibido y la que debemos mostrar a otros.
Avívanos, Señor; despierta más amor,
más celo y fe en tu pueblo aquí
en bien del pecador.
Miguel Mosquera
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