El amor sea sin fingimientoRomanos 12:9
Ese es el amor que Dios nos ha mostrado y que es completamente seguro. Ninguno de nosotros merecía este amor, ni Dios estaba obligado a amarnos, sin embargo, es una maravilla que Él quiso hacerlo. Cuando tenemos presente el gran amor de Dios hacia nosotros, esto debe movernos a manifestar esta misma clase de amor.
El amor de Dios es incondicional, sin embargo, ponemos muchas condiciones para nosotros mostrar amor. El amor de Dios es invariable, pero por cualquier cosa estamos dispuestos a dejar de amar. Así no debe ser con el creyente.
Nuestro amor debe ser sin fingimiento, incondicional, entregado, dispuesto a darlo todo. Esa es la clase de amor que hemos recibido y la que debemos mostrar a otros.
Avívanos, Señor; despierta más amor,
más celo y fe en tu pueblo aquí
en bien del pecador.
Miguel Mosquera
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