Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelioLucas 7:22
Juan el Bautista fue un gran profeta, quien cumplió con el ministerio que Dios le había dado de preparar al pueblo dispuesto para la llegada de Cristo. Sin embargo, incluso a este gran hombre de fe vinieron las dudas. Hacía poco tiempo había señalado a Jesús y dicho: “He aquí el Cordero de Dios”. Además había recibido la confirmación de parte de Dios: “sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo” (Juan 1:33). Ahora está en la cárcel y vienen dudas a su mente: ¿Será que Jesús es el Cristo?
Las pruebas pueden hacer que nuestra fe flaquee, pero nos maravilla la respuesta que el Señor Jesucristo le da a los discípulos de Juan.
En primer lugar, Cristo se ocupa en sanar a muchos. Bien pudieron haber pensado estos hombres que Jesús estaba ignorando su pregunta, pero no era así. En ocasiones la respuesta de Dios no vendrá de inmediato, sino que tenemos que seguir observando un poco más diligentemente cómo el Señor está obrando.
Luego que vieron lo que el Señor hizo, los dirigió a las Escrituras y les hizo examinar lo que estaban viendo con respecto a lo que estaba escrito. Lo que vieron era un cumplimiento de Isaías 61:1, una clara referencia al Mesías que vendría. Los discípulos de Juan tuvieron que esperar, pero ahora tenían una respuesta firme y concluyente, basada en la Palabra de Dios.
No debemos sacar conclusiones en base a nuestras emociones. Nuestra fe no se va a fortalecer de esa manera. Seamos diligentes en observar la obra que Dios está haciendo y miremos todo a la luz de lo que está escrito en la Palabra de Dios. Allí es donde está nuestra fortaleza.
Quizás la manera más fácil de responder hubiese sido con un simple ‘sí’, pero no nos queda duda, de que la respuesta del Señor fue la mejor.
Ciegos Cristo hizo ver,
mudos hizo hablar;
sordos también hizo oír,
cojos caminar.
Los leprosos Él sanó,
muertos levantó.
Ven a Él, oh niño, ven
y Él te salvará.
Miguel Mosquera
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